Esto fue lo que debió pensar Steve Jobs, un avanzado en
nuestro mundo. La marca Apple, lleva años emocionando a sus seguidores gracias
a su innovación y diseño. Independientemente del precio y de las prestaciones
del producto, los clientes de Apple por norma general aman la marca por encima
de todo. Millones de personas en todo el mundo se emocionan viendo online las
célebres presentaciones de sus nuevos productos. Claramente, esta emoción generada
se ve reflejada en las ventas. Cinco millones de iPhone 5 vendidos el primer
fin de semana de lanzamiento.
No todas las marcas somos como Apple, de hecho no lo es casi
ninguna, de modo que el camino en busca de la emoción va a ser muy largo y
costoso, pero no debemos desistir.
Debemos centrarnos en nuestros clientes, conseguir que
muestren su interés por nuestra marca, que piensen en comprar productos de
nuestra marca, que además una vez que compren, estén orgullosos de haberlo
hecho porque consideran que han escogido la mejor opción y, una vez hemos
vendido el producto, necesitamos fidelizarlos y que se conviertan en portavoces
de nuestra marca.
Como marcas, tenemos que conseguir vender en lugar de
productos, experiencias. Que tu marca sea la preferida y la que enamore a los consumidores.
Starbucks, Victoria Secret, Coca-Cola, Red Bull, Apple y muchas más ya lo han
conseguido. ¿Será tu marca la próxima?

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