martes, 6 de noviembre de 2012

Cuando el branding emocional entra en escena

A quién no le gusta sentirse amado, eso es lo que deberían estar pensando las marcas a la hora de invertir en publicidad. Hay una necesidad imperiosa de realizar conexiones vinculantes entre la marca y nuestros clientes de tal forma que se conviertan en fieles seguidores. Ya no sólo basta con cubrir las necesidades del cliente, ahora tenemos que rebasar todas sus expectativas.

Esto fue lo que debió pensar Steve Jobs, un avanzado en nuestro mundo. La marca Apple, lleva años emocionando a sus seguidores gracias a su innovación y diseño. Independientemente del precio y de las prestaciones del producto, los clientes de Apple por norma general aman la marca por encima de todo. Millones de personas en todo el mundo se emocionan viendo online las célebres presentaciones de sus nuevos productos. Claramente, esta emoción generada se ve reflejada en las ventas. Cinco millones de iPhone 5 vendidos el primer fin de semana de lanzamiento.



No todas las marcas somos como Apple, de hecho no lo es casi ninguna, de modo que el camino en busca de la emoción va a ser muy largo y costoso, pero no debemos desistir.
Debemos centrarnos en nuestros clientes, conseguir que muestren su interés por nuestra marca, que piensen en comprar productos de nuestra marca, que además una vez que compren, estén orgullosos de haberlo hecho porque consideran que han escogido la mejor opción y, una vez hemos vendido el producto, necesitamos fidelizarlos y que se conviertan en portavoces de nuestra marca.

Como marcas, tenemos que conseguir vender en lugar de productos, experiencias. Que tu marca sea la preferida y la que enamore a los consumidores. Starbucks, Victoria Secret, Coca-Cola, Red Bull, Apple y muchas más ya lo han conseguido.  ¿Será tu marca la próxima? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario